Anecdotario para el Yo del Futuro - Parte 3
Acá estamos, un par de años mas tarde. Si bien soy el Yo del futuro de los anecdotarios anteriores, también soy el Yo del pasado en el presente anecdotario.
Aprovecho para saludarme y desearme un excelente resto de mi vida, estimadísimo Yo del futuro que seguramente está cosechando los frutos de mi esfuerzo actual. O sufriendo el fracaso. Pero si estoy leyendo esto quiere decir que al menos para pagarme unos anteojos tengo.
Antes de ir al tema de los anteojos, es decir anteanteojos, quiero dar una devolución sobre el último tema en referencia anecdotaria que fue el gimnasio. Por supuesto y por fortuna, esa fugaz y tortuosa época pasó como pedo de buzo. Pero sin olor.
Es que encontré una nueva forma de hacer ejercicio (vital para mantener un estado físico que me permita hacer dos cuadras corriendo hacia la panadería), y además con una pelota de por medio: el entrenamiento de fútbol.
Ya hace un año que voy y no solo que mantengo mi estado esférico, sino que también aprendí los fundamentos técnicos básicos para ser un buen futbolista. Y por supuesto, dónde intervenir con precisión quirúrgica en el tobillo de un oponente poseedor de fundamentos técnicos básicos para ser un buen futbolista con el borde filoso de la cara externa de mi pie. O con los tapones, si me da la elongación.
Pero lo que mas contento me pone es que esta semana empezó a venir una persona muy especial para mi que no voy a nombrar porque es muy humilde y no le gusta la fama. Además Vani no solo es humilde, sino que también es juega muy bien. A pesar de la mala influencia visual de ver muchos partidos de Independiente, lo que agranda enormemente su logro.
Antes de ayer hicimos un par de paredes tan buenas que terminó el entrenamiento y nos llamaron de Uocra para un trabajo, ¡cracks! Fue exigente, eso sí. Pero sorteamos positivamente la primera parte de entrenamiento técnico, ganando un mini juego donde habia que atrapar a otros, ¡cracks! Y luego, partidito donde jugamos en el mismo equipo, donde se vió notablemente nuestra sinergia. Demostramos por qué no nos llama Scaloni por separado, ¡cracks! Tampoco nos llama juntos, pero bueno. La cuestión es que llegué a casa morido, y mi espalda (se viene se viene el chiste que todos esperaban...) dolía bastante y sonaba ¡crack!
En fin, no hablé de los anteojos pero estoy viendo que mejor lo dejo para después. "Estoy viendo"... jaja me reí. Si, porque si empiezo con otro tema veo difícil poder terminar con el trabajo hoy a tiempo. "Veo difícil" jajaja está bien.
Igual si, me voy a trabajar que esos anteojos no se pagan solos, y la verdad que salen un ojo de la cara... jaja bueno me calmo.
Agur!
